CARLOS
FISCHER
ENTREVISTA A SU
MADRE
NONA SANTALLA
rregido, sin asteriscos y con numeración limpia para que se lea con fluidez:
¿Cómo recuerdas el 21 de febrero de 1983, día en que nació Carlos en Santa Cruz? Recuerdo que era el día más esperado, porque llegaría a nuestra vida el ser más amado. Lo primero que pensé al verlo fue: ¡Qué bebito más hermoso!
¿Qué importancia tuvo tu unión conyugal en la formación de Carlos y cómo influyó en su infancia? Nuestra unión le dio sobre todo las bases de la buena música. En casa siempre hubo influencias artísticas de ambos. Eso marcó su infancia porque le dimos todo nuestro apoyo como padres.
¿Cuándo notaste que Carlos tenía inclinación hacia la música? Fue alrededor de los cinco años, cuando noté que se aprendía las melodías con mucha facilidad. Luego, al comprarle su primera guitarra, supe que no era un juego.
¿Qué valores y hábitos inculcaste en él desde pequeño? Le enseñé mucho el valor de una vida sana. Creo que mi ejemplo deportivo influyó y el hábito de la disciplina lo tomó de ambos padres. Siempre le decíamos que sea bueno en lo que haga y sea feliz en ello.
¿Hubo alguien más en la familia que lo inspirara musicalmente? Sí, estaba mi papá. Como fue de pequeño un niño prodigio en el piano y nunca abandonó el gusto por la música clásica de los grandes compositores, pudo guiarlo en este excelente gusto musical.
¿Cómo fue el momento en que Carlos tomó una guitarra por primera vez a los ocho años? Lo recuerdo perfecto. Fue una explosión de talento, veía cómo le gustaba tocar e imitar a los guitarristas de rock.
¿Qué papel jugó la disciplina en su educación musical? La disciplina fue fundamental. Al apoyarlo le enseñamos que solo con estudio y prácticas constantes llegaría a sus metas. Eso se notaba cuando se encerraba con el letrero de “No molestar” para concentrarse en componer sus propias canciones.
¿Qué hiciste tú para que él pudiera seguir su vocación? Estoy segura de que al poner los parlantes de la radio con un cassette que siempre escuchaba de Johann Sebastian Bach en mi pancita cuando lo esperaba, ayudó en su gran talento. Y así también siempre lo acompañé en sus conciertos.
¿Cómo viviste el hecho de que tu hijo viajara a Boston y Buenos Aires para estudiar música? Sentí orgullo y también la pena de separarme del único hijo que tengo. Pero me hacía la dura, le decía que no extrañe, que siga sus sueños, que se haga grande… que se haga un gran artista.
¿Qué sentiste al verlo reconocido en Berklee con el Dean’s List? Fue una confirmación de que todo el esfuerzo valió la pena.
¿Cómo recuerdas sus primeros conciertos en Bolivia? Eran en su mayoría en lugares culturales. La gente asistía por ese gusto de salir de lo común y poder escuchar música de un nivel más complejo, donde se requiere conocimiento y virtuosismo como lo es la ejecución del jazz. Su padre y yo siempre en primera fila.
¿Qué significó para ti verlo tocar en escenarios de Europa y América? Ver la bandera boliviana en escenarios internacionales me hizo sentir un gran orgullo, y me hace reflexionar que en nuestro país se debería dar más cobertura a los artistas, ya que hay muchos, pero por cosas muy “bolivianas” se enfocan más en la farándula trivial.
¿Qué papel juega la identidad boliviana en su música? Para él Bolivia es su país… y la música es universal. De su propio criterio él lo expone así:
MI MÚSICA
Mi música nace de la música instrumental, el jazz moderno, la fusión y el rock progresivo, pero se nutre de un universo mucho más amplio de influencias. Crecí escuchando mucho rock y música clásica, y con el tiempo fui incorporando elementos del flamenco, músicas folclóricas europeas como la irlandesa, y también sonoridades de la música árabe. Dentro del jazz, me atraen especialmente la libertad de la improvisación, la riqueza armónica y el lenguaje del jazz moderno.
También aparecen, de manera más sutil, influencias de distintas músicas latinoamericanas: ciertos ritmos de salsa, candombe y otros patrones rítmicos que enriquecen el movimiento de la música sin convertirse necesariamente en el centro de mi lenguaje.
Todas estas influencias se encuentran en una propuesta propia, donde la melodía tiene un papel fundamental. Busco combinar armonías sofisticadas, intensidad, libertad, virtuosismo y una fuerte dimensión emocional, pero siempre poniendo la expresión por encima de la técnica. Me interesa que cada nota tenga intención, que la improvisación pueda sentirse como una composición en tiempo real y que la música tenga momentos de misterio, tensión, fuerza, ternura, esperanza y contemplación.
Mi música es, en esencia, un viaje. Un espacio donde diferentes mundos musicales se encuentran para contar algo que no siempre necesita palabras: experiencias humanas, preguntas, transformación, esperanza y una búsqueda de lo trascendente. Mi propósito es que la música no solamente sea escuchada, sino experimentada; que pueda estremecer, conmover y dejar algo en quien la escucha.
¿Hubo obstáculos que como madre lo ayudaste a superar? Sí. Como hubo algunas veces que hablábamos cuando él estudiaba en Europa y sentía que extrañaba a la familia, sus amistades, su tierra, en esos momentos debía ser fuerte y darle aliento.
¿Qué premio o reconocimiento te emocionó más? Sin duda fue cuando le otorgaron el “Hollywood In Media Awards” como mejor composición instrumental Sin Juicios. Porque significa que su música ha sido reconocida en ámbitos internacionales muy exigentes.
¿Cómo describirías tu vínculo con Carlos hoy? Hoy somos igual: yo mamá y él mi hijito amado. Hablamos de sus proyectos, la familia y sobre todo de mi pequeña nieta, que por cierto ya muestra un gran interés por la música y la danza.
¿Qué costumbres familiares conserva a pesar de su carrera internacional? Aparte de todo el trabajo que conlleva su profesión, sigue siendo una persona sencilla, es un excelente papá y un gran hijo.
¿Qué sueñas para él en los próximos años? Sueño con seguir viéndolo feliz y realizando sus proyectos siempre.
¿Qué consejo darías a otras madres que tienen hijos con talento musical? Les diría que crean en ellos, que los apoyen.
¿Cómo te gustaría que recuerden a Carlos en la historia musical de Bolivia? Me gustaría que lo recuerden como alguien que impulsó el jazz fusión en Bolivia hasta hacerlo hablar con acento propio. Que dejó una puerta abierta para que los jóvenes entiendan que se puede ser boliviano y universal al mismo tiempo. Que su música llegó a escenarios del mundo, y que volvió siempre con su estilo y creatividad más firme. Como el músico que dejó el listón alto: disciplina, identidad y corazón.

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