miércoles, 9 de septiembre de 2026

CARLOS FISCHER

 CARLOS 

FISCHER

ESCRIBE

JULIO RÍOS CALDERÓN

La música no nace solamente de cuerdas, teclas o partituras. Germina mucho antes en el latido de una familia, en el aire que se respira desde la cuna, en el amor que se convierte en primer acorde y en la fe que sostiene cada paso. Es el fruto maduro de historias tejidas con vocación, constancia y raíces profundas que crecen hasta cruzar fronteras y resonar en los rincones más lejanos del mundo sin perder jamás la esencia de donde provienen.
Carlos es sin duda una de esas voces instrumentales que llevan en su sonido el peso y la luz de todo lo que ha sido construido con dedicación. Es un artista que ha sabido unir la disciplina del estudio, la riqueza de la tradición clásica, la libertad del jazz y la amplitud de las músicas del mundo para crear un lenguaje propio, universal y profundamente humano.

Su trayectoria es también la historia de un acompañamiento silencioso pero firme. Es la historia de quienes lo vieron nacer, lo guiaron, creyeron en su talento antes de que él mismo lo descubriera y permanecieron siempre a su lado convertidos en su primer y más fiel público.
Para comprender cómo se formó este camino, qué valores lo sostienen y cómo Bolivia late en cada una de sus composiciones nada mejor que escuchar la voz que lo vio llegar a la vida, que sembró en él la semilla del arte y que ha sido testigo privilegiado de cada logro, cada partida y cada regreso. A través de sus palabras descubrimos no solo la biografía de un gran músico sino el alma de una familia que hizo de la música su forma de amar y de vivir.

ENTREVISTA A SU

MADRE

NONA SANTALLA


Nona Santalla es una mujer excepcional y poco convencional, una mujer de espíritu libre y sensibilidad profunda que ha sabido forjar su propio camino alejándose de lo ordinario, y es ella precisamente esa gran mujer que dio a luz a Carlos Fischer, legándole no solo la vida sino también esa inquietud interior, esa libertad de pensamiento y esa mirada abierta al mundo que hoy se manifiestan en cada nota de su música.


rregido, sin asteriscos y con numeración limpia para que se lea con fluidez:

  1. ¿Cómo recuerdas el 21 de febrero de 1983, día en que nació Carlos en Santa Cruz? Recuerdo que era el día más esperado, porque llegaría a nuestra vida el ser más amado. Lo primero que pensé al verlo fue: ¡Qué bebito más hermoso!

  2. ¿Qué importancia tuvo tu unión conyugal en la formación de Carlos y cómo influyó en su infancia? Nuestra unión le dio sobre todo las bases de la buena música. En casa siempre hubo influencias artísticas de ambos. Eso marcó su infancia porque le dimos todo nuestro apoyo como padres.

  3. ¿Cuándo notaste que Carlos tenía inclinación hacia la música? Fue alrededor de los cinco años, cuando noté que se aprendía las melodías con mucha facilidad. Luego, al comprarle su primera guitarra, supe que no era un juego.

  4. ¿Qué valores y hábitos inculcaste en él desde pequeño? Le enseñé mucho el valor de una vida sana. Creo que mi ejemplo deportivo influyó y el hábito de la disciplina lo tomó de ambos padres. Siempre le decíamos que sea bueno en lo que haga y sea feliz en ello.

  5. ¿Hubo alguien más en la familia que lo inspirara musicalmente? Sí, estaba mi papá. Como fue de pequeño un niño prodigio en el piano y nunca abandonó el gusto por la música clásica de los grandes compositores, pudo guiarlo en este excelente gusto musical.

  6. ¿Cómo fue el momento en que Carlos tomó una guitarra por primera vez a los ocho años? Lo recuerdo perfecto. Fue una explosión de talento, veía cómo le gustaba tocar e imitar a los guitarristas de rock.

  7. ¿Qué papel jugó la disciplina en su educación musical? La disciplina fue fundamental. Al apoyarlo le enseñamos que solo con estudio y prácticas constantes llegaría a sus metas. Eso se notaba cuando se encerraba con el letrero de “No molestar” para concentrarse en componer sus propias canciones.

  8. ¿Qué hiciste tú para que él pudiera seguir su vocación? Estoy segura de que al poner los parlantes de la radio con un cassette que siempre escuchaba de Johann Sebastian Bach en mi pancita cuando lo esperaba, ayudó en su gran talento. Y así también siempre lo acompañé en sus conciertos.

  9. ¿Cómo viviste el hecho de que tu hijo viajara a Boston y Buenos Aires para estudiar música? Sentí orgullo y también la pena de separarme del único hijo que tengo. Pero me hacía la dura, le decía que no extrañe, que siga sus sueños, que se haga grande… que se haga un gran artista.

  10. ¿Qué sentiste al verlo reconocido en Berklee con el Dean’s List? Fue una confirmación de que todo el esfuerzo valió la pena.

  11. ¿Cómo recuerdas sus primeros conciertos en Bolivia? Eran en su mayoría en lugares culturales. La gente asistía por ese gusto de salir de lo común y poder escuchar música de un nivel más complejo, donde se requiere conocimiento y virtuosismo como lo es la ejecución del jazz. Su padre y yo siempre en primera fila.

  12. ¿Qué significó para ti verlo tocar en escenarios de Europa y América? Ver la bandera boliviana en escenarios internacionales me hizo sentir un gran orgullo, y me hace reflexionar que en nuestro país se debería dar más cobertura a los artistas, ya que hay muchos, pero por cosas muy “bolivianas” se enfocan más en la farándula trivial.

  13. ¿Qué papel juega la identidad boliviana en su música? Para él Bolivia es su país… y la música es universal. De su propio criterio él lo expone así:

MI MÚSICA

Mi música nace de la música instrumental, el jazz moderno, la fusión y el rock progresivo, pero se nutre de un universo mucho más amplio de influencias. Crecí escuchando mucho rock y música clásica, y con el tiempo fui incorporando elementos del flamenco, músicas folclóricas europeas como la irlandesa, y también sonoridades de la música árabe. Dentro del jazz, me atraen especialmente la libertad de la improvisación, la riqueza armónica y el lenguaje del jazz moderno.

También aparecen, de manera más sutil, influencias de distintas músicas latinoamericanas: ciertos ritmos de salsa, candombe y otros patrones rítmicos que enriquecen el movimiento de la música sin convertirse necesariamente en el centro de mi lenguaje.

Todas estas influencias se encuentran en una propuesta propia, donde la melodía tiene un papel fundamental. Busco combinar armonías sofisticadas, intensidad, libertad, virtuosismo y una fuerte dimensión emocional, pero siempre poniendo la expresión por encima de la técnica. Me interesa que cada nota tenga intención, que la improvisación pueda sentirse como una composición en tiempo real y que la música tenga momentos de misterio, tensión, fuerza, ternura, esperanza y contemplación.

Mi música es, en esencia, un viaje. Un espacio donde diferentes mundos musicales se encuentran para contar algo que no siempre necesita palabras: experiencias humanas, preguntas, transformación, esperanza y una búsqueda de lo trascendente. Mi propósito es que la música no solamente sea escuchada, sino experimentada; que pueda estremecer, conmover y dejar algo en quien la escucha.

  1. ¿Hubo obstáculos que como madre lo ayudaste a superar? Sí. Como hubo algunas veces que hablábamos cuando él estudiaba en Europa y sentía que extrañaba a la familia, sus amistades, su tierra, en esos momentos debía ser fuerte y darle aliento.

  2. ¿Qué premio o reconocimiento te emocionó más? Sin duda fue cuando le otorgaron el “Hollywood In Media Awards” como mejor composición instrumental Sin Juicios. Porque significa que su música ha sido reconocida en ámbitos internacionales muy exigentes.

  3. ¿Cómo describirías tu vínculo con Carlos hoy? Hoy somos igual: yo mamá y él mi hijito amado. Hablamos de sus proyectos, la familia y sobre todo de mi pequeña nieta, que por cierto ya muestra un gran interés por la música y la danza.

  4. ¿Qué costumbres familiares conserva a pesar de su carrera internacional? Aparte de todo el trabajo que conlleva su profesión, sigue siendo una persona sencilla, es un excelente papá y un gran hijo.

  5. ¿Qué sueñas para él en los próximos años? Sueño con seguir viéndolo feliz y realizando sus proyectos siempre.

  6. ¿Qué consejo darías a otras madres que tienen hijos con talento musical? Les diría que crean en ellos, que los apoyen.

  7. ¿Cómo te gustaría que recuerden a Carlos en la historia musical de Bolivia? Me gustaría que lo recuerden como alguien que impulsó el jazz fusión en Bolivia hasta hacerlo hablar con acento propio. Que dejó una puerta abierta para que los jóvenes entiendan que se puede ser boliviano y universal al mismo tiempo. Que su música llegó a escenarios del mundo, y que volvió siempre con su estilo y creatividad más firme. Como el músico que dejó el listón alto: disciplina, identidad y corazón.


Carlos nació en Santa Cruz aquel 21 de febrero de 1983, esperado como el ser más amado, y desde entonces su vida estuvo marcada por la música que sus padres sembraron en el hogar. La disciplina, la vida sana y el ejemplo deportivo se entrelazaron con la herencia artística de la familia, donde el abuelo pianista aportó un gusto refinado por los grandes compositores. A los cinco años ya mostraba inclinación musical y a los ocho, al tomar su primera guitarra, estalló un talento que se consolidó con estudio y constancia, encerrándose con el letrero de “No molestar” para crear sus propias canciones. Su madre lo acompañó desde los cassettes de Bach escuchados en el vientre hasta los conciertos, alentándolo cuando partió a Boston y Buenos Aires, orgullosa de verlo reconocido en Berklee y luego en escenarios de Europa y América, donde la bandera boliviana se alzaba con él. Su música, nutrida de jazz moderno, rock progresivo, flamenco, folclores europeos y ritmos latinoamericanos, se convirtió en un viaje de virtuosismo y emoción, capaz de conmover y trascender. Hubo obstáculos, nostalgias y distancias, pero también premios como el Hollywood In Media Awards que confirmaron su alcance internacional. Hoy, pese a su carrera, conserva la sencillez, la cercanía con su madre y la ternura de ser padre, mientras sueña con seguir creando y dejando huella en la historia musical de Bolivia como el artista que elevó el jazz fusión con disciplina, identidad y corazón.


JULIO RÍOS CALDERÓN

ESCRITOR Y PERIODISTA


martes, 25 de agosto de 2026







































DE BRIGITTE A NICIA

Julio Ríos Calderón 


​Tras el fallecimiento de la recordada y mítica actriz, surgió una reflexión profunda sobre los misterios que envuelven al parecido físico, ese fenómeno que en ocasiones alcanza niveles de una exactitud asombrosa. Esta circunstancia especial nos invita a contemplar cómo ciertos rasgos de belleza parecen perdurar a través del tiempo y las personas. 


Desde los días de nuestra juventud, conservamos una estrecha amistad con una mujer de una estética excepcional, quien durante años prestó su imagen como modelo para las más prestigiosas firmas comerciales del mercado. 


Aquella etapa fue el preludio de una transformación admirable, pues su vocación la condujo hacia los estudios profesionales en las artes plásticas, donde logró graduarse y consolidarse como una verdadera referente.


​Ella es Nicia Paravicini, una artista cuya producción actual es motivo de elogios por parte de la prensa, las redes sociales y los críticos más exigentes del ámbito cultural. Resulta fascinante advertir la similitud que guarda con la icónica luminaria de las fotografías; es una correspondencia de facciones y elegancia que parece rescatada de un sueño. 


En Nicia, esa herencia visual se combina con un talento plástico que le otorga una identidad propia y vibrante. Es, en definitiva, el encuentro de dos mundos: la perfección clásica que el cine inmortalizó y la sensibilidad contemporánea de una mujer que hoy plasma su visión del mundo sobre el lienzo, demostrando que la verdadera belleza es aquella que sabe evolucionar hacia la maestría del arte.















sábado, 1 de agosto de 2026

TJA KIARA / ROSTROS TARJA


TJA KIARA

SENSUALIDAD Y CARISMA



La luz de Tarija posee un fulgor que no se halla en cualquier rincón del mundo. Es una mezcla de sol templado y brisa suave que desciende de los cerros para abrazar los viñedos y las calles empedradas de una tierra que late a un ritmo propio y sereno.

En ese rincón bendito del sur, un once de julio, el calendario marcó el nacimiento de Kiara, una mujer que parece haber heredado la esencia misma de su suelo natal. Ella encarna la calidez chapaca y la eleva sin esfuerzo hacia una dimensión sofisticada y magnética que cautiva desde el primer instante.

Tarija es su origen, un paisaje de uvas maduras y ríos de cauce tranquilo que se refleja en su forma de andar, en esa cadencia natural que evoca una nostalgia hermosa y un orgullo profundo por las raíces que la sostienen.

Su presencia se convierte siempre en un acontecimiento que se siente tanto como se contempla. Kiara es una mujer de belleza serena y contundente que conjuga una sensualidad honda con un carisma que no necesita estridencias para dejarse sentir.

Su magnetismo nace de una naturaleza intuitiva y perspicaz, de esa virtud extraña que le permite leer las atmósferas y conectar con cada persona desde una empatía que roza lo místico. Esa sensualidad suya dista mucho de lo superficial. Brota en cambio de una madurez emocional que la hace más radiante que cualquier adorno.

Quienes se acercan a ella perciben de inmediato un contraste fascinante. Existe en su interior una coraza sutil que protege un mundo selectivo y un alma dispuesta a entregarlo todo por quienes merecen su afecto. Detrás de su trato suave y sus maneras afables se esconde una determinación silenciosa, una voluntad firme que se guía siempre por los dictados de un corazón que no conoce la falsía.

Esa personalidad ha encontrado en el universo contemporáneo un escenario a su medida. Kiara se ha convertido en una creadora que transforma sus espacios digitales en un lienzo de sofisticación y buen gusto. Sus páginas son reflejo de una mente inquieta y una estética que revela cuidado y reflexión en cada detalle. Allí comparte conocimientos, observaciones y datos que capturan la atención de miles de personas que buscan algo más que belleza pasajera.

Cada publicación suya es una extensión de su carisma, un espacio donde elegancia e inteligencia se entrelazan para ofrecer contenido dotado de sustancia y calidez. Su audiencia admira la armonía de sus rasgos y la gracia de su figura, pero vuelve una y otra vez en busca de esa complicidad que ella logra tejer incluso a través de la distancia que separa las pantallas.

El éxito que la acompaña radica en esa autenticidad que nada ni nadie logra empañar. Sabe bien que los espacios digitales cambian constantemente y que las modas se desvanecen como el humo. Su propuesta sin embargo se mantiene firme gracias a esa mezcla singular de misticismo y cercanía que la distingue.

Ella se convierte en refugio y enriquecimiento en medio del ruido y la prisa que suele acompañar a la vida moderna. Comparte saberes que iluminan y despierta suspiros con la misma naturalidad con la que el viento mueve las hojas de los sauces que crecen a orillas de los ríos tarijeños.

Al apagarse al final del día las luces de las pantallas queda una certeza que se abre paso con claridad. Es la de una mujer que camina erguida sobre la tierra que la vio nacer, portando consigo el misterio sereno de las noches lunares de su valle, la solidez de una herencia que no se borra y esa sensualidad irresistible que la convierte en una figura.


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PREGUNTAS A KIARA

A LO MARCEL PROUST

ADAPTACIÓN JULIO RÍOS CALDERÓN

 1. ¿Dónde naciste tú, Kiara, y qué día fue?

— Nací en Tarija, un once de julio.

2. ¿Cómo describirías la luz de tu tierra?

— Es un fulgor único, mezcla de sol templado y brisa suave que abraza viñedos y calles empedradas.

3. ¿Qué rasgos de Tarija se reflejan en tu forma de andar?

— Mi cadencia natural evoca nostalgia hermosa y orgullo profundo por mis raíces.

4. ¿Qué conjugas en tu presencia?

— Una belleza serena con un carisma que no necesita estridencias.

5. ¿De dónde brota tu magnetismo?

— De mi naturaleza intuitiva y perspicaz, de una empatía que roza lo místico.

6. ¿Qué contraste perciben quienes se acercan a ti?

— Una coraza sutil que protege un mundo selectivo y un alma dispuesta a entregarlo todo por quienes merecen mi afecto.

7. ¿Qué se esconde detrás de tu trato suave?

— Una determinación silenciosa y una voluntad firme guiada por un corazón sincero.

8. ¿En qué escenario contemporáneo has encontrado tu espacio?

— En el universo digital, donde transformo mis páginas en un lienzo de sofisticación y buen gusto.

9. ¿Cómo son tus publicaciones en esos espacios digitales?

— Son reflejo de mi estética cuidada, donde comparto conocimientos y observaciones con elegancia.

10. ¿Cómo te describes en tu manera de vestir y descansar?

— Visto con sensualidad y elegancia, y descanso desnuda con naturalidad.

11. ¿Cómo duermes tú, Kiara?

— Duermo desnuda, por placer sensorial y libertad.

12. ¿Qué ofreces en cada publicación además de belleza?

— Ofrezco contenido con sustancia y calidez, una complicidad que atraviesa pantallas.

13. ¿En qué radica tu éxito?

— En mi autenticidad, que permanece firme aunque las modas se desvanezcan.

14. ¿Qué metáfora refleja cómo compartes saberes y despiertas suspiros?

— Como el viento que mueve las hojas de los sauces a orillas de los ríos tarijeños.

15. ¿Qué certeza queda al final del día sobre ti?

— Que camino erguida sobre la tierra que me vio nacer, portando misterio sereno y sensualidad irresistible.

Bajo el resplandor suave que se filtra entre las hojas que se mecen con el viento, ella permanece como una armonía entre la elegancia serena y la fuerza que nace de la calma. Su cabello negro, que lleva la cadencia de las olas y la profundidad de la noche, cae sobre sus hombros como un manto de seda que acaricia la luz; sus ojos, delineados con una destreza que resalta su mirada, guardan en su brillo la calidez de los días soleados y la dulzura de una sonrisa que se abre como una flor en pleno esplendor. El saco rojo viste su figura con la dignidad de quien conoce su valor —un color que arde con pasión contenida sin perder la delicadeza—, y la camisa blanca, abierta con una gracia natural, deja entrever la suave línea de su piel, una intimidad que se revela apenas como un susurro: la curva serena del pecho, la tibieza de la carne que se asoma entre la tela, donde la fuerza de la feminidad se expresa sin aspavientos, con la discreción de quien sabe que el verdadero atractivo reside en lo que se insinúa y no se muestra por completo. Los pantalones oscuros completan esa silueta que habla de equilibrio entre la audacia y el recato, entre la elegancia y el fuego latente. A su alrededor, la vegetación exuberante parece inclinarse en respeto, el verde intenso de las palmeras y las flores se funde con su presencia, como si la naturaleza misma quisiera ser testigo de esa gracia que no necesita gritar para ser inolvidable: una presencia que es, en sí misma, poesía hecha carne, luz y una sensualidad que se desliza con la misma suavidad con que el viento toca las hojas.


Quienes se acercan a ella descubren, casi sin proponérselo, un contraste que deslumbra: una coraza invisible, delicada pero firme, resguarda un universo íntimo y selectivo, mientras su alma se abre generosa para quienes han sabido merecer su afecto. En la suavidad de su trato y en la gracia de sus gestos late una fuerza callada, una voluntad que no se quiebra y que se rige por la pureza de un corazón incapaz de fingimientos. Así, su presencia es un misterio revelado en capas: ternura que acoge, firmeza que sostiene, verdad que nunca se disfraza.


JULIO RÍOS CALDERÓN

ESCRITOR Y PERIODISTA



TJA KIARA